Cuando los complementos marcan la diferencia

Muchos de vosotros pensaréis que unos zapatos, perfumes, pulseras o colgantes no marcan la diferencia, que la actitud es la base de la seducción y que los complementos superfluos solo distraen; pero no podéis estar más equivocados. Y eso solo lo sabréis cuando una mujer no pueda soltar la mirada de vuestros zapatos mientras tomáis un vino blanco con la que os queréis llevar a la cama ese día. Eso solo lo comprenderéis, simples mortales, cuando estéis dispuestos a gastaros 500€ en unos Fratelli Rossetti de temporada. Para el resto de mortales daré las pautas necesarias e imprescindibles que debéis seguir al pie de la letra.

El calzado es un mundo apasionante, nada mejor que un zapato que se ajuste a la perfección a tu pie y lo estilice. Para este fin, apostaremos por unos derbies de punta redonda afilada y motivos decorativos. Apostad por colores negros y cognac, sobre todo, no optéis por marrones claros si no queréis parecer unos payasos.

En vuestro armario deberéis tener zapato negro y marrón, no es negociable, igual que su calidad, cuanto más mejor, así que no tacañeéis con esta posibilidad.

Siempre, y digo siempre, llevaréis cinturón

Con zapato negro no tenéis problema, pero con el marrón debéis conseguir el cinturón más cercano, sino igual, al tono del zapato. Pensad que llevamos la camisa ensartada bajo el pantalón y el cinturón se convierte en un distintivo más, así que tampoco tacañeéis en la calidad de éste. Optad por diámetros de 3,5 cm para arriba si queréis mostrar un look casual. Ajustad la talla para que abroche en el agujero de en medio.

Sin soltar la piel haré hincapié en las pulseras, solo dos, negra y marrón, esta última si la alineamos con el color del cinturón y del zapato, mucho mejor. Pulseras de piel con motivo en acero inoxidable aportan la masculinidad que retiramos por el hecho de llevarlas.

Sobre los colgantes solo diré una cosa… déjalos en la tienda. Un cuello decorado con las solapas de nuestra camisa resulta suficientemente sexy. Tampoco queremos poner obstáculos cuando ella nos lama de clavícula a oreja.

El reloj… ¡oh dios mío, el reloj!.

Clase, distinción, saber estar, elegancia. Es uno de los complementos esenciales en un hombre. El reloj marca estatus, marca proyección, te diferencia. Toda mujer con un ápice de clase se va a fijar en tu reloj. ¿Hace falta que gastes una fortuna?, ¿hace falta que, como con un coche, llevar un Cavallino Rampante en la esfera?, ¡NO!. Hace falta que lleves una obra de ingeniería, que tu reloj no vaya a pila, que no tenga números proyectados por una pantalla digital. Tu reloj tiene que ser una esfera con manecillas, mecánico, oir el tic-tac y como ronronea cada vez que mueves la muñeca.

El reloj es algo que, llevas pero no sabes que llevas, porque te has acostumbrado a que esté ahí; forma parte de ti como una protuberancia agradable que se «simbiosa» con tu cuerpo. No te pongas el reloj nuevo solo para citas —el primer consejo es gratis—; tu reloj debe acompañarte hasta para ir al baño, porque forma parte de ti, no te lo quites cuando estés empotrando al ligue de turno contra la pared del maquillaje porque te gustará mirarlo de vez en cuando si te has desprendido de toda prenda. Cuando estás completamente desnudo te recuerda quién eres, qué has hecho y por qué estás ahí. Así que presta atención cuando lo elijas, porque lo que elijas marcará una época.

Escoge la mierda que quieras, porque solo tienes que tener cuatro factores en cuenta: mecánico, esfera de 41 a 43 mm y correa metálica, negra y marrón por orden de prioridad. Lo interesante es que tengas en tu poder tres relojes con su correa respectiva, ya que también, puedes jugar con el color de la esfera: blanca, negra, azul y marrón, serán las más idóneas. No te olvides del cristal de zafiro para que siempre se mantenga en perfectas condiciones.

¿Sois de los que dejan el plato más suculento para el final?, yo si. Así que ahora te voy a escribir acerca de mi fetiche, mi secreto mejor guardado, quizá el precursor de toda esta aventura.

¿Quieres cerrar negocios?, ¿ser el centro de atención de tu grupo social?, ¿ligar…, quizá?.

Considera el perfume como el complemento más importante que como hombre debes llevar, porque comunica y provoca muchísimo más de lo que lo podrá hacer un reloj, cinturón o zapato. Tenéis que tener en cuenta que el perfume actúa sobre el sistema emocional de las personas. El olor se registra en nuestro cerebro como emociones y la mente es capaz de relacionarlos, evocando momentos pasados y sensaciones.

Debes utilizar perfume por dos motivos: el primero, y más importante, para cambiar o añadir un plus a tu actitud; el segundo, para provocar que otras personas cambien su actitud hacia ti, que te perciban de un modo más agradable. Esto lo podéis trasladar al terreno que más os interese: laboral, romántico, social, etc.

Los que hayáis indagado un poco acerca de este mundo sabréis a qué me refiero, pero muchos de vosotros no prestáis atención a los beneficios que este complemento os puede aportar. No habéis experimentado la seguridad que puede otorgar en situaciones laborales o íntimas. Un buen perfume, uno que se adapte a ti, te tiene que hacer sentir importante, relajado y sexy. Y esa sensación y actitud la vas a poder proyectar con normalidad. No hay nada más potente que tener alineada actitud, estilo y olor. Tanto es así, que lo que después vayas a hacer o decir carece de importancia.

Ahora no os voy a ofrecer una guía sobre lo que os tenéis que poner, cada uno tiene que encontrar sus sensaciones. Y abordaré el tema profundamente en entradas posteriores. Solo quiero que ondeéis sobre el tema e interioricéis la importancia que voy a imprimir, —también sobre vuestras visas—.